viernes, 14 de octubre de 2016

LUCIÉRNAGAS

Hoy no sonaron las flautas.
Al tambor le creció una flor en la barriga.
El maíz se quedó en la ceniza.
¿Quién hará el mote?
¿Quién hará la chicha?
¿Quién le robó a la niña la sonrisa?

Dicen que el campo era una dicha;
hacer estallar las semillas,
ceder el paso a las hormigas,
compartir la comida, la lluvia, la minga.
¿En qué manos la tierra,
y en dónde están los que se enamoraron de ella?

¿Estarán, tal vez, meciendo a Dios en sus espaldas?,
¿o cambiado sus flechas por alas?,
¿o llenando sus pulmones del aliento universal
que sanará al pueblo de su mal?
¿Volverán envueltos en una tormenta?,
como en aquella vieja leyenda.
¿Vendrán pronto a iluminar lo que dejaron?
Como luciérnagas que se anuncian en la noche inmensa.
Llenos de fuerza y pureza,
como una luna nueva.
Como el nacimiento del río Putumayo.
Como un cielo claro
herido por el vuelo de un guacamayo.

Los instrumentos siguen donde quedaron,
pero la ausencia no ha sido en vano:
las hormigas y los pueblos se han organizado.
Y el sabio camëntsá ha enseñado:
que seguir las estrellas, es nunca olvidarlos



Fotografía: Las rutas del yagé.

jueves, 13 de octubre de 2016

Entrevista Canal Trece Pedro Ortiz




 El arte poético se lo debo al hecho de respirar en Sibundoy, al hecho de sentir el sol en estas montañas, de recorrer sus caminos y compartir con su gente.








sábado, 24 de septiembre de 2016

Paisaje de septiembre

A Sandra y Jaime

Aquella ave, sus lágrimas, su historia de volcanes,
sus palabras, sus deseos de sanarse.

Lo noche de septiembre, el árbol que arde.
El poeta expectante y el músico errante.

Los cantos rituales, las hojas en el aire.
El remedio en los mates, el corazón que late.

Los buenos deseos, la limpieza de los sueños.
Un poco de mareo, el calor de los cuerpos.

La paz en el alma, la fuerza en las alas.
La mirada del que ama, el sonido de una flauta.

La alborada, los perros que ladran.
El desayuno en la montaña y la alegría en la cara.

El retorno al cielo, al verbo, al charango.
Y las gracias a la tierra: por salvarnos.



jueves, 4 de agosto de 2016

Tiempos Modernos

Para conquistar la montaña,
habría que ser amigo del agua.
Para posar las manos sobre la hierba,
antes hay que caminar sobre las primeras huellas.
Para escuchar la quena,
se debe compartir el silencio de la floresta.
Para descubrir el amor,
hacía falta respirar en Vichoy.

Húmeda la tierra, tiene olor a granadilla este poema.
Las manos de mi abuela aún me peinan,
y las manos de mi bisabuela aún siembran.

Nuestras semillas son eternas,
cada uno viaja con ellas.
Así lo enseñaron los ancestros,
y aquí nunca la comida faltó.
Por eso a Monsanto dijimos No.

Nos enfrentamos a nosotros mismos con el remedio,
lloramos y reímos al perder el miedo.
Luego vino el arte y la paz,
el taita Domingo pinta la vida y alivia con su aliento,
al amanecer el inga le canta al universo.

No hay conflicto con la muerte,
preparados estamos,
la chagra está sembrada
y la chicha fermentada.

Los sueños crecieron con el maíz,
se aliaron con los animales
y echaron raíces con los árboles,
un ave gigante los arrastró hacia el centro del valle,
fueron arcoíris y serpiente,
truenos en septiembre,
lluvia y río que crece,
bosque que florece.
Beso que envuelve,
magia y misterio,
viento en el tiempo.

No hay conflicto con la muerte,
preparados estamos,
la vida está sembrada
y la chicha fermentada.

De nuestro pecho, lo nuevo.
De nuestra sangre, la savia,
de nuestros huesos, las flautas.
De nuestras palabras el recuerdo,
y de nuestra lucha, el ejemplo.


viernes, 24 de junio de 2016

Desde el lugar del trueno

Y me sentía solo sin las montañas,
solo sin el agua y las piedras sagradas.
Solo sin el viento y sus lenguajes,
solo sin canciones y rituales.

Solo,
caminando lejos del campo
 o en la cima de un árbol de cemento
mirando hacia el pueblo que atardece en mi recuerdo.

Solo,
sin la luz de aquellas pupilas incrédulas;
la noche en que vimos a los colibríes plateados
perseguir las estrellas.

Solo,
antes de que ella
—que en su mochila guarda semillas de esperanza—
apareciera, desde un rinconcito del Putumayo,
para tejer su historia con la mía,
antes de sentirla y de creer en la poesía,
solo, así me sentía.

lunes, 20 de junio de 2016

Oración al río en tiempos de lluvia


Señor río, dios río, guíanos,
enséñanos el camino;
calma tus aguas turbias,
no permitas que nos arrastre el remolino.

Cura con tu espuma nuestras heridas,
haz que la claridad retorne a nuestra vista
y purifica nuestro espíritu con la brisa,
para que logremos alcanzar el mensaje,
que en tu lecho guardan las piedras antiguas.

Señor río, dios río, al final te pido,
que cuando estemos listos,
nos conduzcan tus manos hasta la orilla,
para que al arrullo de tus infinitos cantos
logremos soñar en paz, mecidos por tus aguas
que siempre nos han de amar.
Gracias, señor río, dios río.
Amén.


viernes, 10 de junio de 2016

Pensar bonito



 Compartir las frutas de diciembre,
 hallarles contigo un sabor diferente.
Caminar hasta perderse, a propósito, en el verde.
Tenderse en la hierba, sin dejarle lugar a la tristeza.
Escuchar el río, que pasa por la vereda,
 y sentir que nos lleva, a donde canta la tierra.
 Contemplar la luna, confiar mis semillas a tus sueños;
 y pensar bonito, como enseñaron los antiguos,
para ver al amanecer, cómo la vida
entre tus dedos, tiende a florecer.