viernes, 16 de febrero de 2018

La palabra que cura

La palabra que cura, 
la palabra que ayuda,
la del abrazo, la del corazón,
la de la emoción, la de la canción.
La que guía, la que ilumina,
la que aguarda, la de la esperanza.
La palabra semilla,
la que crece y se hace fuerte,
se hace bosque y florece.
La que acompaña, la que envuelve,
la que viaja.
La que arrulla, la de la confianza,
la de la magia, la de la balanza,
la de la alegría, la de todos, la de todas.
La que respira y es aliento,
la que es alma de un beso.
La que no olvida,
y estará en el viento para quien la quiera escuchar.
Esa es nuestra palabra,
la que lanzamos al mundo
desde el valle de Sibundoy,
nuestro terruño.

martes, 30 de enero de 2018

Juliana

Después del cielo y la envestida del trueno,
estaba usted, siendo la calma, mi calma.
Después  de la luna roja, en la noche más bella,
estaba usted, con su sonrisa eclipsando mi poema.
Justo después de las palabras Inti en el Cauca,
anunciándome la luz de abril, estaba usted;
leyenda, profecía, trenzando su cabello con mis sueños,
creando para mí un mundo nuevo,
musicalizando con su luz mis versos,
enseñándome en un beso
que era tiempo de caminar  juntos el multiverso.
Juliana, final y comienzo,
que su cabello no suelte mis sueños,
que mi vida vaya por su cuerpo desatando sortilegios,
y que su nombre no cierre un poema,
sin abrir una puerta.
Juliana
            de agua.
Juliana
            manzana.
Juliana
            de magia.
Juliana
            Juliana.

sábado, 20 de enero de 2018

Sol y tierra

Abre el cielo sus ojos somnolientos,
y la blanca luz de sus pupilas
me arranca vivo del sueño.

Una gota de angustia,
sobreviviente de la noche anterior,
aún tiembla turbia en mi corazón.

Afuera ha comenzado a despertar el canto
en la garganta de los pájaros,
pero no es solo un trinar el que amanece...
Es un poco de paz hecha canción,
tranquilidad después de todo.
Es necesario detenerse a escuchar,
para aprender del canto de las aves
nuestra forma de volar.

Mi padre no tardará en llegar,
debe estar pronto a coronar la montaña;
vendrá con sonrisa iluminada,
y manos tibias de sol,
a sanar la angustia
que tiembla turbia en mi corazón.

Ya las señoras salen a barrer la calle,
y los pájaros abandonan los árboles;
 espero que alguien más haya escuchado su mensaje,
para que al igual que yo
-y a pesar de los problemas-,
puedan decir: buenos días,
Madre Tierra.

viernes, 13 de octubre de 2017

Fireflies

Today the flutes did not sound.
A flower bloomed in the drum´s belly.
The corn remained in the ash.
Who will make the mote?
Who will make the chicha?
Who stole the girl´s smile?


They say the country was a joy;
making sedes explote,
making way for the ants,
sharing food, rain, the work.
In whose hands is the earth?
And where are they that fall in love with her?


Could they be, perhaps, swaying God on their shoulders?
Or changing their arrows for wings?
Or filling their lungs with universal breath
that will save the people from their evil?
Will they return wrapped in a storm?
as in the old legend.
Will they come son to light what they have left?
As fireflies that announce themselves in the immense night.
Full of fire and purity,
like a new moon.
Like the birth of the Putumayo river,
like a clear sky
wounded by the flight of a macaw.


The instruments continue were they were,
but the absence has not been in vain:
The ants and the peoples have organized.
And the wise Camenstsá people have taught:
that following the stars, is to never forget them.


Poema incluido en la Memoria del 27° Festival Internacional de Poesía de Medellín. Julio 2017


LUCIÉRNAGAS


Hoy no sonaron las flautas.
Al tambor le creció una flor en la barriga.
El maíz se quedó en la ceniza.
¿Quién hará el mote?
¿Quién hará la chicha?
¿Quién le robó a la niña la sonrisa?

Dicen que el campo era una dicha;
hacer estallar las semillas,
ceder el paso a las hormigas,
compartir la comida, la lluvia, la minga.
¿En qué manos la tierra,
y en dónde están los que se enamoraron de ella?

¿Estarán, tal vez, meciendo a Dios en sus espaldas?,
¿o cambiado sus flechas por alas?,
¿o llenando sus pulmones del aliento universal
que sanará al pueblo de su mal?
¿Volverán envueltos en una tormenta?,
como en aquella vieja leyenda.
¿Vendrán pronto a iluminar lo que dejaron?
Como luciérnagas que se anuncian en la noche inmensa.
Llenos de fuerza y pureza,
como una luna nueva.
Como el nacimiento del río Putumayo.
Como un cielo claro
herido por el vuelo de un guacamayo.

Los instrumentos siguen donde quedaron,
pero la ausencia no ha sido en vano:
las hormigas y los pueblos se han organizado.
Y el sabio camëntsá ha enseñado:
que seguir las estrellas, es nunca olvidarlos.